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Appel a contribution/Dictionnaire des oeuvres litteraires des pays du Maghreb

Articulo sobre cuentos saharauis

De: Antonio Pomares Pascual
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Date: 6/13/99
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Articulo sobre cuentos saharauis De: Antonio Pomares Pascual Date: 10/27/98 Time: 12:14:18 PM Remote Name: 193.252.204.37

Commentaires UNIVERSITAS Miguel Hernández. Elx.

CURSO DE DOCTORADO:

CUENTOS SAHARAUIS Y OTROS CUENTOS.

Antonio Pomares Pascual

REFLEXIÓN SOBRE El USO VENTUROSO DE DESCRIPTORES PROPIOS.

Cuando al describir una cultura usamos predicados como si le pertenecieran en exclusiva, tenemos que ser conscientes del riesgo que corremos, del riesgo que ello comporta; estamos estableciendo una relación de “si y sólo si” de tal manera que al tropezarnos con el predicado descriptor nos encontramos ante la cultura “A”, y al frecuentar la cultura “A” surgirá el predicado descriptor (junto con otros que comparte, sin exclusiva, con otras culturas).

No es usual utilizar descriptores propios o exclusivos para referirnos a nuestra cultura o a culturas que nos son conocidas, pues bien sabemos que hay pocas cosas hoy en día que no sean compartidas. Si acaso, nos permitimos su uso para hacer referencia a subconjuntos culturales, y a grupos pequeños, limitados y definidos.

Lo habitual es que utilicemos una panoplia organizada de descriptores, y sólo esa red estructurada de proposiciones comienza a ser exclusiva de una determinada cultura.

Así que, a mi modo de ver, cuando encontramos el uso de descriptores propios en cualquier discurso etnográfico (por voluntad propia o por su manipulación), estamos ante un subconjunto cultural, o ante un grupo pequeño (limitado y definido), o ante una cultura “privilegiada” de la que se pueda decir, por ejemplo, “sólo los jívaro son cazadores de cabezas” (¡oiga, y también los mundurucú!), o estamos ante una parcela desconocida, y, como se sabe, la ignorancia es muy atrevida.

Al utilizar la expresión “cualquier discurso etnográfico... o por su manipulación”, me refiero a que, en una investigación etnológica, durante el proceso de obtención y recolección de datos, en la fase de recopilación documental en soporte escrito, la documentación indirecta (novela, poesía, textos escolares, etc.) se convierte en material etnográfico.

Precisamente en esa fase de recolección de datos sobre los nómadas saharianos me encontraba (y encuentro), cuando decidí fijar mi atención sobre los productos literarios saharauis de los que tenemos noticia editorial.

SOBRE CUENTOS SAHARAUIS Y OTROS CUENTOS.

En abril del 96 tuve la oportunidad de leer la edición de Cuentos saharauis preparada por Carme Aris y Lluïsa Cladellas, que Anaya publicó en 1991, y comparar estos relatos con los recogidos por Uwe Topper en su obra Cuentos Populares de los Bereberes, editada por Miraguano. En julio del 96 conocí la relación de cuentos que Fernando Pinto y Antonio Jiménez presentan en Miraguano: Bajo la jaima. Cuentos populares del Sáhara. Las tres recopilaciones las leí (y las volveré a leer) en búsqueda de esa información sobre las esferas estructurales y superestructurales que suelen depositarse en los cuentos. Las líneas que a continuación siguen, son fruto de la reflexión sobre estos textos, si bien es cierto que en un sentido diferente al expresado:

EL ERIZO VENCE A LA SERPIENTE.

Cuando investigamos una cultura, en su totalidad o de forma parcelada –como en este caso, en el que nos entretenemos con la capacidad fabuladora de una nación–, se corre el alto riesgo, si despreciamos el análisis comparativo, de confundir sus rasgos propios con ajenos y darlos como propios.

Así, he podido detectar que tanto en esta colección de Cuentos saharauis como en la de Uwe Topper (Cuentos populares de los bereberes) los autores no han profundizado, ni mucho ni poco, en las culturas limítrofes.

Límites culturales ondulados y en los que, a lo largo de sus historias, alguna vez se ha producido estrangulación y, como a modo de isla , una porción cultural vive entre otra etnia y la contamina.

Los efectos de la difusión y contagio eran fácilmente previsibles, compartir temas es de lo más normal. La peculiaridad, la rareza, no resulta de por sí loable ni heroica. No hay por qué obcecarse en encontrarla y mucho menos inventarla quien pretende investigar.

Nos situamos en el Norte Occidental de África, en la zona actualmente llamada Sáhara Occidental, subconjunto de una unidad cultural conocida, desde sus actores, como TRAB EL-BIDÁN .

El Norte Occidental de África se ha visto, a lo largo de su Historia, frecuentemente invadido. Desde el extremo Oriental sucesiva oleadas llegaron, a lo largo de los siglos, hasta el Atlántico. Los bidanis, los actuales habitantes del desierto del Sáhara categorizado como Trab el-Bidán, se reclaman descendientes de una de estas invasiones, la invasión de los Beni Maqil (de ello es prueba su lengua, hasanía, dialecto árabe muy próximo a la lengua literaria).

El invasor Mãqil traería la temática de sus relatos en las alforjas de sus camellos. El sustrato bereber le ofreció –no siempre de buen grado– su suelo. No cabe duda de que pudo florecer fabulación de la amalgama de ambas culturas.

No es conveniente confundir la parte con el todo. En la actualidad (postcolonial) lo saharaui –producto de la conjunción mãqil/bereber– es una parte (por decisión propia de los actores) de lo bidãn. Ahora bien, la geografía del cuento aún no sabe de fronteras. Tendríamos que hablar de cultura (cuento, poesía, música, danza, ... lengua) bidãn, y no saharaui.

LO MÃQIL Y LO BEREBER se conjuntan para formar el entramado del cuento saharaui.

Ciudades, reyes, príncipes, jefes,... no es muy beduino, no es muy propio de los nómadas, me parece a mí, sobre todo si tenemos en cuenta que a lo largo de su historia han tenido siempre como bandera el ser independientes de todo poder (así lo atestigua Ibn Jaldún poniendo de manifiesto la anarquía del beduino , así lo atestigua León El Africano , así lo atestigua documentación del sultanato marroquí en el siglo XVIII , viajeros del siglo pasado nos transmiten la misma noticia , y lo corrobora su realidad tribal); ahora bien: si aquellos relatos donde intervengan estos temas los consideramos mãqil pre-saharianos se les podría aplicar la consideración “bidãn”, si bien no en su acepción nómada. Pero no será tan fácil resolver esta cuestión, ciudades, reyes, príncipes, jefes, aparecen en la literatura popular bereber del anti Atlas, por ejemplo, y en este último caso ¿lo podríamos calificar de rasgo pre-invasión –cualesquiera de ellas–, o pre-expulsión más allá del limes?. En todos estos relatos, al norte y sur del Uad Drãa , en lengua bereber y en hasanía, se conjugan los mismos elementos acompañados de duendes y genios. ¿Quién aporta la materia prima?.

Lo cierto es que la lengua hasanía, además de vehículo propio de los bidãn, sirve para nombrar una realidad que antes (y de forma simultánea) se nombraba en lengua bereber (propia de los sanhaja y demás grupos que ocupaban la zona Norteatlántica de África en la época de la invasión mencionada). Por motivos que presumo bélicos, pues los nómadas maqil fueron requeridos como mercenarios por los Almohades y los Benimerines tanto para la defensa de sus fronteras exteriores como para sus luchas internas, el hasanía se impone, o es interesadamente adoptado, en el territorio nómada bereber y nombra todo el universo estructural y superestructural que anteriormente se significó en lengua no árabe. Pero no se produce una sustitución inmediata, e incluso en la actualidad quedan pequeñas islas bereberófonas en el espacio bidán.

Son múltiples las referencias que tenemos en las que se pone de manifiesto que la lengua bereber estuvo fuertemente anclada en Río de Oro y el Adrar :  La compra de esclavos por parte de Alfonso Gonçalvez Baldaia, en 1436, en Río de Oro a las tribus bereberes Sanhaja.  Según el cronista Gomes Eanes , João Fernandes estuvo siete meses, entre 1445 y 1446, en Río de Oro, entre los Sanhaja, durante su estancia recorrió libremente la zona, en compañía de una familia mora, hasta llegar a Uadán; describe a los habitantes del país: dueños de rebaños más o menos numerosos siguiendo el pasto necesario para su ganado, musulmanes, pero con una lengua particular diferente de la de los otros Moros –sin duda la bereber–, viven bajo tiendas sin reglas, sin jerarquías políticas, ni justicia: cada uno hace lo que quiere mientras es posible.  Durante el siglo XV, en las crónicas del reinado de Isabel y Fernando, se diferencia claramente entre “moros”, término utilizado para referirse a los pobladores bereberes, y “alarbes” o “árabes”, término utilizado para referirse a los pobladores de origen oriental.  Un viajero portugués, Duarte Pacheco Pereira , describió, a principios del siglo XVI, la costa sahariana entre cabo Nun y la isla de Arguín, así como las tierras del interior. La zona situada entre cabo Bojador y Arguín la describe como casi desierta y poco poblada, sus habitantes hablan “la lengua de los Azenegues” (Sanhaja), es decir: el bereber. Da algunos detalles sobre la ciudad de Uadán, centro comercial del Adrar: “Está poblada por Azenegues, hombres de piel morena, en número de trescientas familias... En esta ciudad hay gran comercio de oro...”  En la misma época, otro cronista, Valentim Fernandes , describe los diferentes pueblos moros de la costa y nos habla de la convivencia entre Árabes y Bereberes en la ciudad de Massa.  Del siglo XVI es también la Descripción de África de El-Hasan ben Mohammed, conocido por Juan-León el Africano, nos relata de forma detallada y precisa los países visitados y las gentes con que se encontró, en concreto los Ulãd Delim y los Zanaga, habitantes ambos del Sáhara Occidental. Señala, a propósito de los Ulãd Delim, que forman parte de los Árabes Mãqil. De los Zanaga (o Sanhaja), bereberes que nomadizan en el desierto, del Atlántico a Teghaza y del Draa al Sudán , destaca, entre otras cosas, su resistencia (pasiva o activa) a la islamización: “... no tienen ningún conocimiento de derecho musulmán.”  Del siglo XVIII quiero mencionar al capitán George Glas. En 1760 exploró la bahía de Río de Oro, conocedor de la lengua árabe, recogió valiosa información sobre la costa y el interior; su obra se ha perdido, sólo nos queda un manuscrito de cuatro páginas en el que describe el “carácter de los Árabes que habitan la parte de África situada entre el monte Atlas y el río Senegal” y en él nos cuenta la existencia de un pueblo llamado los Morrawbidden , que descienden de los africanos que habitaban la zona antes de la llegada de los árabes, hablan su propia lengua (sin duda el bereber), son musulmanes, pero algunas de sus creencias no se encuentran en el Corán, los árabes de la zona evitan robarles y les tienen en gran consideración debido a su piedad y santidad*.  No conviene olvidar a los tuaregs, que se mantienen firmes en su berberofonía.  En el Trarza, Sudoeste de Mauritania, aún queda alguna tribu, como los Idab Lahsen, que habla el dialecto bereber (kalam znaga).

El proceso de sustitución en la Trãb el Bidãn de una lengua por otra, largo en el tiempo, como hemos podido constatar, no tuvo por qué afectar a la temática de sus fabulaciones. El bereber Sanhaja, actuales Ergueibat –entre otras tribus–, abandonaron progresivamente su lengua en favor del árabe. Su entorno, su modo de producción, su sayal azul, sus cuentos, ahora se nombran en hasanía.

Sería de gran utilidad, con respecto a los relatos contenidos en los Cuentos saharauis:

1º. Agrupar los cuentos según la kabila de origen de los/as contadores/as. Y

2º. Agrupar lo nómada por un lado y por otro lo sedentario agrícola, lo urbano y periurbano.

Realizadas estas agrupaciones previas se procedería, de ser posible, a investigar qué es mãqil y qué bereber (sabiendo que la savia de ambos nutre lo fantástico saharaui actual, subconjunto de lo bidãn).

Carme Aris y Lluïsa Cladellas, autoras de la selección y apéndice de los Cuentos saharauis, agrupan las narraciones en:

1. Cuentos fantásticos “la mayoría de ellos largos , llenos de fantasía, en los que aparece algunas veces un ser sobrenatural (ifrit, yinn, genio, diablo), propios de la mitología árabe , o algún animal (...) que participan junto con el protagonista en el desarrollo de la acción”.

2. “Un segundo grupo lo forman los cuentos de corte realista, cuyos protagonistas son seres humanos y que dan un tratamiento irónico, tanto a los personajes como a las situaciones”.

3. “El tercer grupo lo integran los cuentos protagonizados única y exclusivamente por animales que representan comportamientos humanos, y llevan implícita una moraleja. Reflejan la influencia de las fábulas de animales propias de la cultura centroafricana”. Nuestras autoras se empeñan en mirar hacia otro lado.

Las fábulas con animales las conocemos desde siempre, ¿qué tiene de centro africano Fedro o Esopo, el Calila y Dimna, el Roman de Renard o el Llibre de les Bèsties de Raimon Llull?.

Destacan de entre los animales, como aportación saharaui –según nuestras autoras–, el erizo: “es la astucia personificada”. Leamos lo que nos cuenta Uwe Topper en una nota al relato El erizo y el chacal (Cuentos populares de los bereberes, p. 68): “Nota: Oído en el Alto Atlas. Es de notar que en el Magreb oriental, es decir, en Argelia y Túnez, es el chacal quien se lleva la fama de listo, mientras que en los cuentos marroquíes aparece repetidas veces la victoria del erizo sobre otros animales, especialmente sobre el chacal. Compárese también con ‘Análisis de algunos cuentos de animales de una cabila del Sahara Occidental, los Erguibat’ . Allí el erizo es rey, y vence a la serpiente y, en segundo lugar, a la hiena, que pasan por ser los animales más poderosos del desierto, puesto que la serpiente venció al león, después de haber vencido éste al elefante”. Cada uno de nuestro grupo de autores considera al erizo elemento descriptivo propio de culturas diferentes, la saharaui, por un lado, la marroquí, por otro. En el caso de Aris y Cladellas seguramente será un error de precipitación: generalizar sobre un solo caso, en caso de Topper el error es otro, pues él bien sabe que recoge los relatos en lengua bereber y hablar de cultura marroquí es desenmarcar el tema; la contrastación de ambos, Aris y Cladellas y Topper, apunta a que el erizo es un personaje del imaginario bereber cedido a los espacios culturales en los que actualmente respira esta cultura (Marruecos, Argelia, Túnez, Sáh. Occidental, Mauritania, Mali y Níger).

4. El cuarto grupo “está compuesto por los cuentos cuyo protagonista es Yuha , personaje propio de la tradición cuentística saharaui y mauritana ”.

De nuevo la propiedad de la descripción, de nuevo un error.

Nuestras recopiladoras siguen sin querer sobrepasar el paralelo 27º.

Volvamos a la mencionada obra de Uwe Topper: “Existen incontables relatos de carácter humorístico, como los de Yoha, que incluyen un chiste. Dentro de este género tenemos relatos que hacen chanza de ciertos rasgos de determinadas personas o tribus enemigas, o de diferente religión, que en estos casos es la judaica. Estos relatos, por su simplicidad, evidencian la natural sabiduría del pueblo ingenuo” (Cuentos populares bereberes, XII). ¿De cualquier “pueblo ingenuo”?.

Y

5. El “quinto grupo está formado por los cuentos de Shertat, personaje gracioso, exclusivo de la cultura saharaui. No tiene una forma física precisa...” (Recordemos que sería conveniente hablar de cultura bidãn, puesto que lo saharaui empieza a diferenciarse de lo bidãn tras el proceso descolonizador francés, a finales de los años cincuenta).

De nuevo una descripción exclusiva que se debería comprobar.

Fernando Pinto y Antonio Jiménez presentan sus cuentos como fenómeno propio de la Trãb el Bidãn, es decir, reconocen la unidad cultural bidãn, pero no los agrupan de ninguna de las maneras, aparecen tal y como les fueron contados. Ahora bien, pretenden que los personajes de las narraciones ofrecidas son exclusivos de esta cultura: “El ‘bidán’, al margen del peso cultural bereber, de la influencia árabe y de aquella de los vecinos, ha sabido dar a los protagonistas de sus cuentos: humanos, animales, seres fantásticos... , una vida, unos caracteres particulares, unos nombres en su caso, con los que su propiedad, su garantía de origen por así decir, resulta manifiesta” . En la serie de protagonistas aparece Yoja, el erizo, Shertat, ..., entre otros. Cometen, por lo tanto, el error de la descripción exclusiva.

Conviene señalar que las narraciones sobre Yoha y sobre el “erizo” que menciona Uwe Topper, las encontró narradas en dialectos puramente bereberes: tachelheit, tamazight, o dialecto rifeño, y que la lengua bereber es anteislámica. Convendría comprobar si se comparte la temática con los tuareg (los arma, ...).

Sobre la originalidad del uso del “erizo”, carezco de información que desmienta lo dicho hasta ahora, su uso literario se da en la Trab el-Bidán, el Rif y el Atlas. ¿Cuándo apareció su uso?, eso es otra cuestión.

La presencia árabo-bereber en la península Ibérica duró unos cuantos siglos, los suficientes como para haber dejado múltiples huellas en el terreno del cuento. Si es lícito dar por bueno que mi carencia de información sobre el peculiar uso del “erizo” en la fabulación de al-Andalus se debe a su ausencia, también lo será pensar que su aparición fabulada en la parte del Magreb a que nos estamos refiriendo es posterior a la expulsión peninsular, y si no se da en otras partes del mundo islámico, habremos de concluir que es un tema de producción propia. Ahora bien, ¿a quién se la atribuimos?, ¿a bereberes o a maqiles?. Apostaría por los bereberes, pues son el nexo de unión entre lo recogido por Topper y los relatos que nos ofrecen los demás .

Un argumento similar se puede emplear en el caso de Yoha.

No encontramos rastro de este personaje en al-Andalus, no obstante nos lo encontramos en Marruecos y en la Trab el-Bidán (entre saharauis y mauritanos).

Pero en este punto el caso es distinto, desconocen los autores hasta ahora mencionados la recopilación que en 1934 realizó Tomás García Figueras y publicó en Jerez de la Frontera bajo el título Cuentos de Yehá (y que en 1989 editó, con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Padilla Libros en Sevilla), en ella se da cuenta, por ejemplo, de la mención más antigua a Yehá , realizada por Al-Yahiz , escritor árabe-persa que murió en el 868 d.c.. Parece ser que quienes con más fervor engrosaron la producción literaria popular sobre nuestro héroe fueron los turcos. Lo encontramos también en Sicilia y en lengua swahili, en ambos casos viajaría en las alforjas de los invasores árabes.

Si esto es así, si viaja con los colonizadores e invasores árabes, ¿cómo es que no lo encontramos en al-Andalus?. La respuesta es que al-Andalus se independizó de Bagdad en el año 753, a partir de entonces todo el contacto se tuvo con el Norte de África, del que vendrían a la península dos invasiones consecutivas, con Oriente hubo, desde luego, alguna relación, pero fue eminentemente literaria y científica, no de corte popular .

No obstante, a Yoha lo encontramos en el Norte de África y, retomo la argumentación, no en al-Andalus . Ello indica que nuestro héroe aparecería por estos entornos después de la derrota sufrida por los almohades. Ahora la pregunta es la siguiente, ¿cuándo llegó Yoha a este extremo del Magreb?, ¿cuál fue el vehículo?.

En Sicilia parece lícito suponer que anidaría durante los dos siglos que estuvo en poder de los árabes orientales (IX-XI), situación que produjo extensa relación comercial con Oriente y no con al-Andalus.

Por tierra, en mi opinión, llegaría con la popular invasión Maqil , que desde el Yemen fue lentamente desplazándose, con largas estancias durante el camino (en el siglo XI estaban en Egipto) hasta llegar al Atlántico en 1220, y que, como fuerzas mercenarias, no llegaron a desplazarse a la península.

Una vez en suelo bereber, se alimenta Yoha del ambiente en el que va echando raíces. Incluso se constata su existencia en lugares como el Sudán y Senegal, donde probablemente llegase en boca del bereber que huye hacia el límite sur del Sáhara presionado por los maqiles y acaba instalándose en la orilla septentrional del río, o bien lo transportan los mismos maqiles perseguidos por sus antiguos dueños, los benimerines, que ahora los quieren lejos.

Conviene aclarar que los habitantes del desierto no son nómadas “por naturaleza”:

El bereber beduino que ocupaba (y ocupa) el desierto, en su día fue despojado de su modo de vida sedentario y expulsado –o autoexilado– más allá del limes.

El árabe maqil inicia su nomadear desde la “Arabia feliz”, desde el Yemen, obligado –casi con toda seguridad– por un desequilibrio desfavorable del balance energético (probablemente de origen medioambiental). Atraviesa lentamente el norte de África, siendo invitado a abandonar todos los países que visitaba hasta llegar al límite marítimo occidental.

No viene buscando una puerta para entrar en el desierto. Su intención, en todo momento, es sedentaria: agrícola y ganadera (con prácticas de transhumancia, es decir, seminomadeo masculino), pero se encuentra, por necesidades del momento, con una sólida salida profesional –que permite una inserción familiar sedentaria– su alquiler como fuerzas mercenarias . Desde este estatuto, fuerza al exilio a resistentes sedentarios bereberes, dejándoles una única opción en la escapada: el desierto. Cuando su alfanje y su cabalgadura no fueron necesarios, sufre el maqil la misma suerte con que él premió a las tribus bereberes caídas en desgracia: el desierto.

El desierto, siempre dispuesto para acoger a quien se exilie, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones, y la primera de ellas es el abandono de la vida sedentaria y del componente económico de la agricultura.

De este modo, el habitante del desierto es nómada no “por naturaleza”, sino “por la naturaleza” del asilo de acogida, que le permite vivir lejos del Estado que lo declaró en caza y captura.

A lo largo de la travesía, que duró un par de siglos y lo trajo desde Yemen al extremo atlántico de África, vive un proceso de toma y daca cultural.

Fijémonos, por ejemplo, en que su adaptación al medio extremo del desierto se produce por vía cultural; el ropaje azul, el turbante velado, son préstamos bereberes. Del mismo modo que el árabe invasor se inicia en el uso de la derrah y el litham, puede usar el “erizo” en sus cuentos, es el “toma”. El “daca” sería Yohá.

Vuelvo a nuestro personaje, al mencionar, de pasada, un origen persa para nuestro protagonista, no se me olvida mirar hacia el Indo. Yoha es el producto de bocas anónimas de habitantes anónimos de países diferentes. En Turquía se le conoce con el nombre de Hoyá o Joyá, como Gohá en Egipto (y también como Chej Nasareddin Yehá er Rumi), en todo el Magreb como Si (di) Yohá o Yehá, en Sicilia como Giufá, en Toscana Guihá, ..., y hay quien se plantea su existencia real, incluso en Fez aún enseñan la casa en la que dicen que vivió . Real es en el imaginario del pueblo creador.

Evidentemente Yoha ha resultado un descriptor exclusivo impropio para perfilar la cultura saharaui, en cambio nos permite colocarla bien, muy bien, en su marco histórico y en el entramado cultural árabe.

Del mismo modo en que en el caso del erizo apostaba por la aportación bereber, ahora no hace falta apostar, Yoha se hizo atlántico desde el morral del beduino maqil.

En todo el Magreb, la Trãb el Bidãn incluida, los cambios infraestructurales no se han producido hasta bien entrado el siglo XX y, por todos es conocido, no se han debido a desarrollo interno sino a imposición de las potencias coloniales, en consecuencia el marco está preparado para una continuidad en las manifestaciones ideológicas. Incluso en el caso de cambio infraestructural, teniendo en cuenta el continuismo y la transversalidad de su religión, es de prever que en situaciones económico-sociales diferentes persistan tradiciones temáticas anteriores en el universo de su fabulación, aunque ello no impide que se vayan incorporando situaciones del presente, pues lo que mantiene vivo el uso (social, religioso, moral) de los cuentos es su utilidad sincrónica.

Unos conocidos míos han estado, durante este verano del 98, en Túnez y me cuentan que en los kioskos se vende un cómic cuyo personaje protagonista es Yoha. A finales del mes de septiembre recojo la noticia de la existencia de un libro que lleva por título L’âne de Djeha, y por subtítulo Conte du maghreb, el cuento tiene por autor a Rabah Bellamri, y lo edita (en presentación bilingüe francés-árabe) L’Harmattan, París.

La tesis de la exclusividad del personaje hace aguas.

Las tesis que se nos proponían, desde tres recopilaciones de cuentos diferentes, de utilizar a estos personajes, Erizo y Yoha, como descriptores exclusivos, nos permite, por el contrario, insertar a la cultura saharaui (perdón, bidán) en un entramado más complejo e interesante:

El primer protagonista rastreado, el erizo, nos permite hablar de un mestizaje magrebí árabe-bereber, que se extiende desde el mar Mediterráneo al río Senegal (posiblemente haya atravesado las orillas del río).

El segundo personaje, Yoha, inserta la cultura bidán dentro del Magreb (tras independizarse Al-Andalus de Bagdad), y a la cultura del Magreb dentro de la unidad cultural islámica, y nos retrotrae a las lentas migraciones masivas de los Beni Hilal y Beni Maqil desde Arabia hasta el Atlántico. ANEXO:

“Cuento B4. Cuento antiguo + cuento folklórico árabe.

Apeándose un truhán que se llamaba Alegre, en palacio, para subir donde estaba el rey don Fernando, unos caballeros, por burlarle, cortáronle la cola a la haca y subiéronse al aposento del rey. Ofreciósele a este truhán descender primero. Y como vio lo que habían hecho en su haca, cortó a todas las mulas que allí estaban los hocicos, sin ser visto de los mozos de espuelas, que estaban fuera de la puerta de palacio. Saliendo el rey con todos los grandes, como el truhán iba delante, todos los caballeros burlaban de él diciendo: –Mira qué buena cola lleva tu haca. Él, disimulando, mirólo y, santiguándose, les dijo: –Verdaderamente de eso se van riendo nuestras mulas– como llevaban todas los dientes de fuera.

Santa Cruz, Floresta, II, V, 12, p. 76.

Es cuento que pertenece a la tradición árabe (Cuentos de Yehá, n.º 68).”

Maxime Chevalier, Folklore y Literatura. El cuento oral en el Siglo de Oro, Editorial Crítica, grupo editorial Grijalbo, p. 23.

“68. YEHÁ, EL SULTÁN Y LAS MULAS.

Un día quiso el Sultán reírse de Yehá. Le rogó venir a Palacio y acompañarle a dar un paseo en mula. El Sultán, para ridiculizar a Yehá, había mandado cortar el labio superior de la mula que le estaba destinada. Yehá fue a la cuadra antes de reunirse con el Sultán y se apercibió de la que estaba preparado. Entonces cortó la cola de la mula del Sultán y le puso alquitrán en la herida. En el momento de subir en las mulas, Yehá fingió no darse cuenta de la mutilación de su montura. Cuando iban de camino se volvió el Sultán hacia Yehá, que respetuosamente trotaba detrás de su Señor, y le dijo: –¡Oh, Yehá!, ¿por qué se ríe tu mula? –Señor, respondió Yehá, se ríe de ver que la vuestra no tiene cola. El Sultán comprobó que, en efecto, su mula no tenía cola y que había sido ridiculizado a los ojos de los paseantes. Se apresuró a dar media vuelta y entrar en palacio.”

Cuentos de Yehá, recogidos, ordenados y publicados por Tomás García Figueras, Editorial Padilla Libros, p. 38.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Colecciones de cuentos: Carme ARIS Lluïsa CLADELLAS Cuentos saharauis. Grupo Anaya, Madrid, 1991. Tomás GARCÍA Cuentos de Yohá. Ed. Padilla Libros, Sevilla, 1989. Fernando PINTO Antonio JIMÉNEZ Bajo la jaima. Cuentos populares del Sáhara. Miraguano ediciones Madrid, 1996. Uwe TOPPER Cuentos populares de los bereberes. Miraguano ediciones Madrid, 1993. 2. Obra consultada: Reinaldo AYERBE El Conde Lucanor. Materia tradicional... Ed. José Porrúa T., s.a. Madrid, 1975. Maurice BARBIER Trois Français au Sahara Occidental. Editions L’Harmattan, París, 1984. Isaiah BERLIN El erizo y la zorra. Muchnik editores, Madrid, 1981. BIBLIOTECA DE Autores españoles Escritores en prosa anteriores al siglo XV. Ediciones Atlas, Madrid, 1952. Maxime CHEVALIER Folklore y Literatura: el cuento oral en el... Editorial Crítica, s.a., Barcelona, 1978. Federico CORRIENTE Poesía dialectal árabe y romance... Editorial Gredos, s.a. Madrid, 1997 Margit FRENK Lírica española de tipo popular. Ediciones Cátedra, s.a., Madrid, 1978. Joaquín GIMENO La creación literaria en la Edad Media y... Ed. José Porrúa T., s.a. Madrid, 1977. F. GONZÁLEZ Lengua y Literatura Españolas Medievales. Editorial Ariel, Barcelona, 1980. Ibn JALDÚN Prolegómenos. F.C.E. María R. LIDA Estudios sobre la literatura española... Ed. José Porrúa T., s.a. Madrid 1977. Francisco LÓPEZ Introducción a la literatura medieval... Editorial Gredos, s.a. 4ª ed., Madrid, 1979. L. LÓPEZ-BARALT Huellas del islam en la literatura española. Ed. Hiperión, 2ª ed., Madrid, 1989. Francisco MARCOS Poesía narrativa árabe y épica hispánica. Editorial Gredos, s.a. Madrid, 1971. Hassan MUHAMMAD Juan León Africano Descripción General del África. El Legado Andalusí Lunwerg Editores, s.a. Juan NOGUES Estudios sobre el Roman de Renard. Acta Salmanticensia, Salamanca, 1956. Henri PÉRÈS Esplendor de al-Andalus. Ed. Hiperión, s.l., Madrid, 1983. Francisco RICO Alan DEYERMOND Historia y Crítica de la Literatura Española. Editorial Crítica, s.a., Barcelona, 1980-91. Julio RODRÍGUEZ Poesía crítica y satírica del siglo XV. Editorial Castalia, Madrid, 1981. Jordi RUBIÓ Ramon Llull i el Lul·lisme. Publicacions de l’Abadia de Monserrat, 1985. K. R. SCHOLBERG Sátira e invectiva en la España Medieval. Editorial Gredos, s.a. Madrid, 1971. Juan VERNET Literatura árabe. Editorial Labor, s.a., Barcelona, 1972.

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Dernière modification : 12 juin 1999

De: Ambroise Kom/pour large diffusion svp
Categorie: Catégorie 1
Date: 10/24/98
Time: 6:18:33 PM
Remote Name: 204.165.205.223

Commentaires

Ambroise Kom Department of Modern Languages and Literatures College of the Holy Cross, Box 89A One College Street Worcester, Mass. 01610-2395, USA. Tel/voice: (508) 793 2758; Fax (508) 793 3708; Email= <akom@holycross.edu >

01 octobre 1998

Dictionnaire des oeuvres littéraires de langue française des pays du Maghreb

Appel à contribution

D’après l’éditeur, le Dictionnaire des oeuvres littéraires de langue française en Afrique au sud du Sahara, (San Francisco - London - Bethesda, International Scholars Publications, 1996, vol 1, 672p et vol 2, 630p) connaît une fortune plutôt brillante. Raison pour laquelle, il me propose de réaliser un volume analogue sur le Maghreb. Une recherche préliminaire indique en effet que rien de tel n’existe sur le marché. Et la bibliographie établie par Charles Bonn et son équipe permet d’envisager pareil projet avec sérénité.

Il reste à identifier les chercheurs désireux de produire des notices à cet effet.

Par la présente, j’invite quiconque croit pouvoir rédiger un ou plusieurs articles d’après le modèle (1000 mots en moyenne) mis au point pour le Dictionnaire des oeuvres littéraires de langue française en Afrique au sud du Sahara à remplir et à me retourner la fiche ci-jointe par fax, par email ou par voie postale.

Au plaisir de vous lire, bientôt.

Ambroise Kom, professeur

Dictionnaire des oeuvres littéraires de langue française des pays du Maghreb

Prospection des collaborateurs

Nom et prénoms________________________________________________________________________ Institution d’attache_____________________________________________________________________ Adresse professionnelle__________________________________________________________________ Adresse personnelle_____________________________________________________________________ Adresse permanente_____________________________________________________________________ Adresse électronique_____________________________Fax_____________________________________

Mémoire, thèse ou autre travail de recherche soutenu(e) ou présenté(e) à____________________________ le__________________________Titre___________________________________________________________________________________________________________________________________________

Article(s), ouvrage(s), collectif(s) ou autre(s) publication(s) [donner les références complètes et citer en priorité les travaux portant sur la littérature des pays du Maghreb]:

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Ouvrages sur lesquels vous souhaiteriez travailler (oeuvres de fiction essentiellement):

Auteurs titres date, lieu de publication et nombre de pages

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Voici les adresses des personnes susceptibles d’être intéressées par la rédaction d’articles pour le projet du Dictionnaire des oeuvres littéraires de langue française des pays du Maghreb.

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Dernière modification : 12 avril 2000